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Desmontar un andamio no es solo cuestión de quitar piezas. Es un proceso técnico que requiere atención, método y, sobre todo, seguridad. En este artículo te explicamos paso a paso cómo desmontar un andamio de forma segura, minimizando riesgos y garantizando un trabajo eficiente.
Un desmontaje incorrecto puede provocar caídas, golpes por caída de objetos o incluso colapsos parciales del andamio. La mayoría de accidentes en obras están relacionados con errores humanos o con una manipulación insegura de los equipos. Desmontar sin planificación es jugar con fuego.
Un desmontaje seguro reduce riesgos, evita daños materiales y garantiza la integridad de los componentes para futuros montajes. Además, mejora la productividad, reduce costes a largo plazo y da confianza a los trabajadores y supervisores.
Antes de tocar una sola pieza, es imprescindible revisar que el andamio esté en buen estado: sin piezas sueltas, deformadas o corroídas. Verifica que no haya acumulación de materiales y que todos los anclajes estén correctamente colocados.
El equipo básico incluye: casco, arnés con línea de vida, guantes antideslizantes, botas de seguridad y ropa de trabajo adecuada. Cada trabajador debe usar su EPI correctamente y estar capacitado en su uso.
Llaves, martillos de goma, alicates, sistemas de bloqueo y poleas manuales pueden ser necesarios según el tipo de andamio. Tener el equipo listo antes de comenzar ahorra tiempo y evita improvisaciones.
Antes de desmontar, retirar todo objeto que pueda caer o dificultar el trabajo. Una plataforma limpia es clave para trabajar sin tropiezos ni riesgos innecesarios.
Empieza por las barandillas y rodapiés superiores. Hazlo con cuidado y sin precipitación. Usa siempre línea de vida al trabajar en altura.
Retira las plataformas de una en una, comenzando desde arriba y descendiendo progresivamente. Lo mismo con los peldaños. Nunca desmontes elementos inferiores antes que los superiores.
Una vez que el andamio esté libre de plataformas, desmonta los marcos, diagonales y estabilizadores. Hazlo en orden inverso al montaje, y siempre desde arriba hacia abajo.
Clasifica, limpia y almacena cada componente en su lugar correspondiente. El orden al guardar facilita futuros montajes y evita pérdidas o deterioros.
Los andamios plegables suelen tener mecanismos de cierre rápido. Asegúrate de que estén estables antes de plegarlos y transportarlos. Verifica siempre que las bisagras funcionen correctamente.
En las torres móviles hay que segurar las ruedas antes de iniciar el desmontaje. Trabaja siempre en pareja y asegúrate de que el suelo esté nivelado. Nunca desmontes una torre con alguien dentro.
En este tipo de andamios, asegúrate de que la escalera esté libre y utilizable durante todo el proceso. Comienza por el último nivel, manteniendo la estructura estable hasta el final.
Una vez desmontado el andamio, revisa que no hayan quedado piezas sueltas, clavos, restos metálicos u otros peligros. Deja la zona limpia y segura.
Limpia con un trapo seco, revisa daños, aplica lubricante si es necesario y almacena en un lugar cubierto y seco. El buen mantenimiento alarga la vida útil del equipo.
La seguridad empieza con la formación. Todo el personal implicado en el desmontaje debe estar debidamente formado, conocer los protocolos y tener experiencia con el tipo de andamio que se va a desmontar.
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