
Cómo elegir un andamio: guía práctica para encontrar el modelo adecuado
Elegir bien un andamio es una decisión que afecta directamente a la seguridad, al ritmo de trabajo y al coste real de un proyecto. Ya sea para trabajos de mantenimiento, reformas, andamios para pintura y fachadas o intervenciones más técnicas, no todos los equipos sirven para lo mismo.
Entender cómo elegir un andamio adecuado permite evitar errores habituales: comprar equipos sobredimensionados, quedarse corto de altura o trabajar con estructuras poco estables.
Esta guía reúne los criterios clave que cualquier profesional o empresa debería tener en cuenta antes de decidir qué sistema utilizar.
1. Define el tipo de trabajo que vas a realizar
El primer paso no es mirar precios, sino analizar el uso real del andamio.
Para pintura de fachadas o limpieza exterior, es fundamental contar con movilidad lateral y plataformas estables.
En trabajos de mantenimiento o instalaciones, se necesita comodidad de acceso y capacidad para herramientas.
En interiores o reformas, suele priorizarse un equipo compacto, fácil de montar y transportar.
En todos los casos, trabajar con andamios de aluminio homologados ofrece una ventaja clara: son ligeros, resistentes y cumplen con la normativa europea vigente.
2. Ten en cuenta la altura de trabajo real
Uno de los errores más frecuentes es confundir la altura total del andamio con la altura de trabajo ideal.
La altura de trabajo es la altura de la plataforma más el alcance del operario, y es la que realmente determina si un modelo es adecuado o no.
Elegir un andamio demasiado bajo obliga a estirarse o improvisar soluciones inseguras. Elegir uno excesivamente alto encarece el equipo sin aportar beneficios reales. Por eso, definir bien la altura necesaria es clave al decidir qué andamio necesito.
3. Escoge el tipo de estructura según el uso
No todos los sistemas responden igual en cada entorno:
Las torres móviles permiten desplazarse por una fachada sin desmontar el conjunto, lo que las hace ideales para andamios para pintura y fachadas.
Los andamios modulares permiten adaptar la altura y el ancho según evoluciona el trabajo.
Los modelos plegables son una buena opción para interior y trabajos puntuales.
Identificar el andamio móvil adecuado depende tanto del espacio disponible como de la frecuencia con la que se va a utilizar.
4. Evalúa la carga y la estabilidad
Además de la altura, es imprescindible comprobar la carga máxima permitida: personal, herramientas, cubos de pintura o materiales suman más de lo que parece.
Un buen sistema debe ofrecer:
Plataformas antideslizantes
Barandillas y rodapiés
Ruedas con freno o estabilizadores según el modelo
Todo esto forma parte de la seguridad en trabajos en altura, que no puede depender de improvisaciones.
5. Verifica siempre la homologación y la normativa
Cualquier equipo debe cumplir con la normativa europea aplicable a andamios y torres móviles. La homologación no es un detalle técnico: garantiza que la estructura ha sido ensayada, que sus componentes son compatibles entre sí y que puede utilizarse de forma segura.
Trabajar con sistemas certificados es la base de una guía para elegir andamio responsable.
Elegir bien el andamio marca la diferencia en cada proyecto
Saber cómo elegir un andamio implica combinar altura, tipo de trabajo, seguridad y normativa. No se trata de comprar el modelo más grande o el más barato, sino el que realmente encaja con el uso que se le va a dar: ya sea para fachadas, pintura, mantenimiento o reformas.
En ese equilibrio entre funcionalidad y seguridad es donde los sistemas de aluminio homologado y las torres móviles bien configuradas marcan la diferencia.
El consejo experto de ASC Andamios: Cuando el trabajo exige subir, la decisión no empieza en la obra, sino en el criterio con el que se elige el andamio. Ahí es donde se gana en eficiencia, tranquilidad y resultados.
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